Serie: EL ISRAEL QUE RECIBIÓ AL MESÍAS 3ª parte

Su pluralidad.

Las luchas sectarias en la historia del cristianismo, muchas veces nublan nuestra visión de la historia, pues siempre vemos a una iglesia “la nuestra” luchando contra el resto de mundo “apostata”. Esa percepción de una iglesia unificada con una sólo perspectiva, simplemente nunca existió en los primeros siglos del cristianismo. Podemos decir con toda certeza que el pegolín para la unidad era el amor entre las diferentes congregaciones como consecuencia de la experiencia espiritual y la persecución. Realmente el credo apostólico era lo más común para todos, mientras que todo lo demás quedaba en la perspectiva propia de cada congregación.
Un ejemplo de esta unidad sin unanimidad es la variedad de escritura que encontramos, sobre todo en cuanto a los escritos apostólicos y sus discípulos. Debemos recordar que para entonces no había una comunicación amplia entre todas las congregaciones, pues el área que abarcaban era de más de 10 000 km2 y esto a pie. Muchos de ellos hoy son claramente señalados como gnósticos, pero en aquel entonces formaban parte de los libros usados por varias congregaciones. Veamos algunos de ellos:


APOCRIFOS POST-CRISTIANOS
Relatos sobre María y José (siglos II-VI)
Hechos (siglo II)
Evangelios        (siglos I-VII)
Epístolas (siglos I-IV)
Profecías (siglo II)
Otros
Proto-evangelio de Santiago
de Pablo
de Tomás
Carta de Jesús a Adgaro
Apocalipsis de Pedro
Pastor de Hermas
La asunción de Marías
de Pedro
Según los Hebreos
III de Corintios
Apocalipsis de Pablo

La navidad de      María
de Andrés
de Marción
de Pablo a los laodicenses


José el carpintero
de Tomás
de los Ebonitas
de Pablo a Séneca



de Juan
de Pedro
de Pedro a Santiago



de Pablo y Tecla
de Felipe
de Bernabé




de María Magdalena
Didajé




de Judas
las VII de Ignacio




II de Juan
de Clemente




de Valentín





de los Egipcios





de Taciano





de los Nazarenos





de Anmonio





de Nicodemo





de la infancia



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