Una respuesta que sigue vigente hoy.

El edicto de expulsión de los judíos de España en 1942, es uno de los delitos más grandes llevado a cabo en el nombre del cristianismo. Las palabras del apóstol Pablo en La carta a los romanos: "no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas..." (Ro 11.18–20), nunca fueron tan desobedecías por aquellos que se hacían llamar "continuadores" de la iglesia de Roma. 
A continuación le presentamos el contenido del edicto, donde apreciará entre letras la razón principal de la expulsión: La actitud de los conversos judíos de continuar practicando los mandamientos dados por Dios en el Sinaí, cosa que la iglesia había interpretado como "diabólico". Quizás debido a aquella interpretación gnóstica de pensar que la Escritura a la que Pablo llamó santa era caduca o quizás invento de un demiurgo.
También presento aquí la respuesta de Isaac De Abravanel, rabino vocero de la judería española y ministro del tesoro de la corona. En donde algunos ven una posible conversión o aceptación pública de Jesús como Mesías, frustrada por la actitud inquisidora de los reyes católicos. Lo que tal vez le llevó a una vida secreta de aceptación del Mesías sin dejar su vida diaria modelada por la Escritura. 
Tristemente esta situación ha continuado hasta hoy. La cristiandad no ha entendido la esencia contextual de la escritura y, por tanto, su aplicación para llegar a una correcta interpretación del texto. Cualquier práctica que trate de imitar la forma en que vivió el propio Mesías es acusada de legalismo y estigmatizada como diabólica. Aunque para ser justo, por lo menos, se ha aceptado que el judío converso tenga su propia práctica. 
Le invito a acercarse a la historia y a sacar de ella lo mejor...

Edicto de expulsión:
"Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, León, Aragón y otros dominios de la corona al príncipe Juan, los duques, marqueses, condes, ordenes religiosas y sus Maestres, señores de los Castillos, caballeros y a todos los judíos hombres y mujeres de cualquier edad y a quienquiera esta carta le concierna, salud y gracia para él.
Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos. Por lo tanto, en el año de 1480, ordenamos que los judíos fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separación la situación existente sería remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la Inquisición en estos dominios; y en el término de 12 años ha funcionado y la Inquisición ha encontrado muchas personas culpables además, estamos informados por la Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los judíos, y a su vez estos judíos tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Católica y están tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.
Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los días de ayuno, y reuniéndoles para enseñarles las historias de sus leyes, informándoles cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, dándoles el pan sin levadura y las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que deben abstenerse con relación a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Moisés, haciéndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera de esta. Y así lo hace claro basados en sus confesiones de estos judíos lo mismo a los cuales han pervertido que ha sido resultado en un gran daño y detrimento a la santa fe Católica, y como nosotros conocíamos el verdadero remedio de estos daños y las dificultades yacían en el interferir de toda comunicación entre los mencionados Judíos y los Cristianos y enviándolos fuera de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos en ordenar si ya dichos Judíos de todas las ciudades y villas y lugares de Andalucía donde aparentemente ellos habían efectuado el mayor daño, y creyendo que esto seria suficiente de modo que en esos y otras ciudades y villas y lugares en nuestros reinos y nuestras posesiones seria efectivo y cesarían a cometer lo mencionado. Y porque hemos sido informados que nada de esto, ni es el caso ni las justicias hechas para algunos de los mencionados judíos encontrándolos muy culpables por lo por los susodichos crímenes y transgresiones contra la santa fe Católica han sido un remedio completo obviar y corregir estos delitos y ofensas. Y a la fe Cristiana y religión cada día parece que los Judíos incrementan en continuar su maldad y daño objetivo a donde residan y conversen; y porque no existe lugar donde ofender de mas a nuestra santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido hasta el día de hoy y a aquellos que han sido influenciados, deber de la Santa Madre Iglesia reparar y reducir esta situación al estado anterior, debido a lo frágil del ser humano, pudiese ocurrir que podemos sucumbir a la diabólica tentación que continuamente combate contra nosotros, de modo que, si siendo la causa principal los llamados judíos si no son convertidos deberán ser expulsados del Reino.
Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de algún grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores serán castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deberán ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones serán perjudiciales a la República y los mas por la mayoría de sus crímenes seria peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y Judías deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.
Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes.
Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judío o Judía ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios.
Hágase que los Judíos puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protección y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro articulo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual seria injustificado y el que transgrediese esto incurrirá en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.
Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judíos y Judías a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro articulo prohibido por las leyes del reinado.
De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecución, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscación de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reunión de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las diócesis, y sea hecho por el heraldo en presencia del escribano público, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulación de sus cargos y confiscación de sus bienes al que haga lo contrario. 
Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo. 
Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492. 
Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de Coloma secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades."

Carta de Isaac De Abravanel:
"Sus majestades.
Abraham Senior y yo agradecemos esta oportunidad para hacer nuestra ultima expresión en palabras, llevando la voz de las comunidades judías a las que nosotros representamos, a ustedes, condes, duques y marqueses de las cortes, caballeros, damas, no es un gran honor cuando un judío es llamado a asistir para el bienestar y seguridad de su pueblo. Pero es una  mayor desgracia cuando el rey y la reina de Cataluña-Aragón y de Castilla y por supuesto de todas las Españas tienen que buscar su propia gloria en gente inofensiva como los judíos.  
Encuentro muy difícil comprender cómo todos los hombres judíos, mujeres y niños puedan ser una amenaza para la fe católica. ¿Dígannos en qué le destrozamos nosotros su fe? Más bien es todo lo opuesto. ¿No estáis vos admitiendo en este edicto a confinar a  todos los judíos en lugares restringidos y con tantas limitaciones en nuestros privilegios reales, legales y sociales sin mencionar, obligándonos a utilizar disturbios humillantes? ¿No fueron suficientes las opresiones impuestas, no nos aterrorizó con su diabólica inquisición?
Déjeme hacer esta afirmación: no dejaré callar la voz de  Israel en este día.
Escuchad, OH los cielos. Y quiera escuchar Rey y Reina de las Españas a mí, Isaac Abarbanel,  dirigirme a Vos:
Yo y mi familia somos descendientes directamente del rey David, verdadera sangre real, la misma sangre del Mesías corre por mis venas.  Es mi herencia y yo la proclamo en nombre del rey de Israel. En nombre de mi pueblo, el pueblo de Israel, los escogidos por Dios, declaro que son inocentes y sin culpa de todos los crímenes declarados en este su abominable edicto de expulsión. El crimen y la transgresión son para VOS, no para nosotros soportar el decreto sin justicia que VOS habéis proclamado hoy, será vuestra derrota, y este año que Vos imagináis como de gran gloria, será el año de más gran vergüenza para las Españas.

Rey y Reina míos, escuchadme bien, error ha sido  su error profundo e inconcebible  como España nunca haya visto antes de ahora. Vos sois los únicos responsables, como armas de un poder de un estado, así como las artes y las letras dan las pautas de sensibilidad mas refinadas, si Vos habéis aplacado el orgullo del Infiel Musulmán con la fuerza de vuestro ejército, dando muestras del conocimiento del arte de la guerra por su estado interno de su conciencia. ¿Con qué derecho sus inquisidores recorren los campos quemando libros por  miles en piras publicas? ¿Con qué autoridad los miembros de la iglesia desean ahora quemar la inmensa biblioteca Arábiga de este gran palacio moro y destruir sus preciosos manuscritos???  Hacen todos estos desmanes por su autoridad, mi Rey i mi Reina.

Desde lo más profundo de sus corazones, Vuestras Mercedes han desconfiado del poder del conocimiento. Con nosotros, los judíos es diferente. Nosotros los judíos admiramos y estimulamos el conocimiento. En nuestros hogares y en nuestros lugares de rezo, el aprendizaje es una meta y lo practicamos durante toda la vida. El aprendizaje es nuestra pasión que nos dura toda la vida. Es el corazón de nuestro ser, es la razón de nuestro acuerdo con nuestras creencias para las cuales hemos sido creados. Nuestro intenso amor a aprender pudo haber equilibrado su excesivo amor al poder.  Nos pudimos beneficiar de la protección ofrecida por nuestras  armas reales y Vos os pudisteis haber beneficiado de nuestros adelantos de toda nuestra comunidad y del intercambio de conocimientos y por ello nos hubiésemos beneficiado mutuamente.

Así como se nos ha recordado nuestra falta de poder de modo que su nación sufrirá de las fuerzas de un desequilibrio al que Vuestras Mercedes han dado inicio. Por centurias futuras vuestros descendientes pagarán por sus enormes errores del presente. Vuestras Mercedes verificarán y la nación se transformará en una nación de conquistadores buscando oro y riquezas viviendo de espaldas y con los puños de acero. Al mismo tiempo os convertiréis en una nación de iletrados, vuestras instituciones del conocimiento, amedrentadas por la continuación herética de extrañas ideas y de otras tierras y de otras gentes, no serán respetadas. En el transcurso del tiempo, el nombre tan admirado de España se convertirá en un murmullo entre las naciones del mundo. Su España ha sido siempre  pobre  e ignorante, España la nación que presentó tantas promesas y esperanzas y que ha cumplido tan pocas y entonces España, se preguntará a sí misma: ¿Qué he hecho, que ha sido de nosotros? ¿Por qué somos el hazmerreír entre las naciones del mundo? Y los españoles de ese momento mirarán a su pasado y sabrán por qué ha pasado esto y los que serán honestos señalarán a este día y a esta época, que es cuando todo esto se inició y como causa de su decadencia no mostrará más que a Sus Mercedes, los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, conquistadores de los moros, expulsores de los judíos, fundadores de la inquisición, pero destructores de las preclaras mentes de los españoles.

Este edicto es testimonio de la debilidad de la fe cristiana. Esto está demostrando una vez más, que los judíos le están ganando a los siglos. Argumento viejo sobre estas dos creencias... Esto explica por qué existen falsos cristianos: estos los cristianos cuyas creencias han sido sacudidas por los argumentos de que el judío es quien conoce mejor.

Después de hoy, esta es la última oportunidad a tratar este tema en tierra española. En estos últimos tiempos de libertad otorgada por el Rey y la Reina y yo como representante de toda la judería española reposará en un punto de la disputa teológica. Yo lo dejaré con un mensaje de partida a pesar de que a Vuestras Mercedes no le guste.

El mensaje es muy simple. El histórico pueblo de Israel, como se ha caracterizado por sus tradiciones es el único que puede emitir su juicio sobre Jesús y sus demandas de ser el Mesías y si como Mesías, salvar a Israel. De modo que debe venir de Israel el cómo y cuándo deba ser salvado. Nuestra respuesta es la única respuesta que importa. También en el caso de que si Jesús fuera un falso Mesías. Mientras el pueblo de Israel exista, mientras las gentes de Jesús continúen en rechazarlo, su religión no puede ser validada como verdadera. Vuestras Mercedes pueden convertir a todas las gentes, a todos los salvajes del mundo, pero mientras no conviertan a los judíos, Vuestras Mercedes no habrán probado nada, excepto que solo pueden persuadir con la fuerza a los que no están informados.

Les dejamos con este confortante conocimiento. Vuestras Mercedes pueden disponer de sus poderes, nosotros poseemos la verdad por lo alto. Vuestras Mercedes podrán matar a muchos individuos judíos, pero nunca podrán desposeernos de nuestras almas sagradas ni de la verdad histórica la cual es el único testigo nuestro.

Escuchad Rey y Reina de España, en este día, Vuestras Mercedes han engrosado la lista de los fabricantes de maldades contra los descendientes de la casa de Israel. Si Vuestras Mercedes se empeñan en destruirnos, piensen que ya han fracasado. Sin embargo, nosotros, los judíos, prosperaremos en todas las tierras lejanas a donde vayamos. Y a donde quiera que vayamos el Dios de Israel irá con nosotros. A Vuestras Mercedes, Rey Fernando y Reina Isabel, la mano de Dios los atrapará y los castigará por la arrogancia de sus corazones.

Hágase, sólo, a Vuestras Mercedes autores de esta iniquidad, por generaciones de generaciones futuras. Será repetido y relatado repetidamente como su fe no fue benevolente y como su visión fue cegada por más de sus actos de odio y de fanatismo. El pueblo de Israel será recordado por haberse enfrentado al poderoso imperio español y nos hemos apegado a las herencias religiosas de nuestros padres, resistiendo a los argumentos falsos. 
Expúlsennos, arrójennos de esta tierra que hemos querido tanto como Vos. a Vos le recordaremos  como los que figuran en nuestros libros santos como aquellos que buscaron nuestros males, a nosotros, los judíos, con sus hechos en las paginas de la historia y de los recuerdos de nuestros sufrimientos e incurrirán en mayores daños a sus hombres mucho mas que el daño que nos han causado a nosotros.
Nosotros les recordaremos junto a si vil edicto de expulsión, por los siglos de los siglos.".

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